Un Ensayo Político-Literario Resumido en Diez Aforismos

Un Ensayo Político-Literario

Resumido en Diez Aforismos[1]

Exclusivo de Tribuna

Alta Mar, diciembre de 1946

He viajado con un funcionario italiano letrado y distinguido, que lleva a la Italia actual en el corazón, es decir, que tiene una experiencia política patética y excepcional. Una larga conversación que trabamos un día acerca de su Patria me la resumió en un ensayo político-literario, que yo voy a resumir a mi vez en diez aforismos. ¿Qué quieren que les escriba en alta mar? El mar es siempre igual, y no cabe adentro del periodismo. A lo más se podría rectificar acerca de él que no es celeste, como escriben los poetas, sino color turquesa oscuro, o bien plomizo o bien negro: “color de vino”, como lo llamó Homero.

Veamos los aforismos:

1º. “No sobrevolar al pueblo. Cuanto más grande es el conductor, mayor es la distancia que lo separa de los conducidos”.

2º. “El conductor está siempre solo. No tiene amigos, a no ser los poetas, que no le sirven para su misión. Los otros son solamente partícipes de la fortuna; …sobre todo, de su buena fortuna”.

3º. “Si los colaboradores consiguen hacerse pasar primero por amigos, y después por defensores ¡ay! Se convierten en pilotes de un corral que termina por aislar al Jefe de la realidad”.

4º. “No suprimir la facultad de criticar. Es más dulce criticar que hacer el amor, dice un proverbio napolitano. Y aunque le amargue, es más útil al que está en el poder que dulce a quienes critican”.

5º. “La falta de crítica crea la adulación. Ante la adulación todo hombre tiene su punto de fusión. La adulación es un pecado que se comete siempre entre dos; y lo más triste es que hace el rol pasivo es él justamente aquél que por deber nunca debe postrarse”.

6º. “No querer asegurar «la continuidad de la revolución», sino, más bien la del ideal que produjo la revolución. Lo contrario es apoyar en el barro de pasiones e intereses, sórdidos en parte, con que toda revolución se amasa y encarna. Y que acaba con ella”.

7º. “No se puede «enseñar» un ideal: menos aún que se lo puede imponer a los jóvenes como una camisa. La ordinaria manifestación de la autonomía espiritual del joven es la rebeldía; como que comienza por rebelársele a sus padres”.

8º. “No buscar el hacerse de la Iglesia un aliado; es preciso que sea la Iglesia quien busque un entendimiento. Toda victoria de la política sobre la religión, es nefasta para la política; todo contubernio es nefasto a los dos”.

9º. “Desconfiar del capital, siempre dispuesto a entregarse de aliado, aliado que pronto se vuelve patrón, patrón que se vuelve enemigo de la función política pura”.

10º. “Los más grandes conductores de la Historia son los que no han podido terminar su obra: César, Carlomagno, Bonifacio VIII, Carlos V… señal que su obra era mucho más grande que ellos; y eso justamente los engrandecía…”

Estando solo con esta inmensa pampa movediza, ¿qué me puede importar a mí de la política, de Perón y de Mussolini? Pero, en fin, estando con otros de algo hay que hablar. Como el mar inalterable recoge en sí los terrosos ríos, así todos los eventos humanos, tan variados y coloridas, van a dar finalmente a la región del elemento eterno, sutil, omnipresente, creador y puro.

Colaborador viajero

[1]  Castellani escribió estas líneas poco después de haberse embarcado en el “Naboland” rumbo a Italia a fines de 1946. Es evidente que los consejos están dirigidos a Perón.