Actualidad Política

Actualidad Política

(Notas a Caballo de un País en Crisis)[1]

Desdichado País

“Pueblo mío, todos los que te dicen «nación rica y feliz, ricura mía»… ésos son los que te engañan”.

Hemos hecho una “revolución”, y no tenemos ganas de hacer otra por ahora. La primera nos salió mal, pero hay que dejarla por ahora, a ver qué especie de carnaval sale.

Este galicismo “provisional” por tiempo indefinido no marcha por desgracia. Se está convirtiendo en una invitación a la clandestinidad; y los argentinos repugnamos la política clandestina, que es propiamente comunista. La prohibición del partido peronista (que es cortar toda salida y aun respiradero a una enorme masa argentina), el monopolio hipócrita de la “libertad de prensa”, y los arrestos y encarcelamientos discrecionales, producen necesariamente la clandestinidad. El resultado es que el partido peronista se reorganiza fuertemente con el método comunista de “célula”; los panfletos reaparecen a pesar del furor de la policía; y los “argentinos de segunda zona”, y los amenazados de cárcel o miseria por haber sido en tiempos correligionarios de Rojas-Aramburu, se defienden incluso con el sabotaje y la violencia.

Copiamos un dialoguito (escuchado en Córdoba) entre Don Zenón Pedro Aguirre Cerda, venerable profesor local, y uno de sus jóvenes discípulos:

D.‒ ¿Sería peor el comunismo que esto?

  1. ‒ ¿Qué cosa es esto?

D.‒ Estas gavillas de tilingos que vuelta a vuelta nos salvan, redimen y libertan, otorgándonos la independencia económica, la cárcel a discreción, la libertad, el genocidio, la democracia, la burocracia, el desorden político, el imperio del derecho, la clandestinidad institucional y todos los valores morales…

P.‒ Sería peor el comunismo, porque los comunistas también serían argentinos.

D.‒ ¿Qué remedio nos queda?

  1. ‒ Importar comunistas rusos para que nos gobiernen.
  2. ‒ ¿Y qué ventaja habría?
  3. ‒ Que a estos no los podrían cambiar con un alboroto militar.

D.‒ ¿Y de ahí?

  1. ‒ Gobierno estable. Saber a qué atenerse. Saber cuál de las dos Constituciones es la única verdadera.

D.‒ ¿Y cuál es?

P.‒ Ninguna de las dos.

*   *   *

Respuesta Necesaria

Se pregunta: ¿Qué hay que pensar de la cuestión del Catecismo en la Escuela? Los grandes políticos A. Gh., A. F. y L. M. dicen lo siguiente: Que los católicos se queden quietos. Que no hagan una cuestión religiosa de una cuestión política. Que no vengan aquí a suscitar guerras religiosas. Ya lo dijo muy bien J. L. Romero en La Nación: “No es el momento”. Nosotros les vamos a avisar cuándo es el momento. La ley 1.420 la hizo la oligarquía, bien, pero es justamente lo único bueno que hizo la oligarquía. Pedir el catecismo en las escuelas es peronismo…”

Responde un católico:

‒Bien, vamos a esperar patrióticamente que nos avisen los hombres irreligiosos cuál es el momento para suscitar en el país la guerra religiosa.

Pero la cuestión escolar en la Argentina no es primordialmente una cuestión religiosa: es una cuestión familiar, que pone en litigio la cuestión fundamental de la libertad, que es de derecho natural. No se trata de saber primero si la escuela común, pagada con el dinero común de todos los argentinos, enseñará el Evangelio o el Ateísmo ‒que a eso se reduce en el fondo, dejémonos de hipocresías, el famigerado[2] “laicismo”. Se trata de saber si los padres tienen o no derecho de escoger los auxiliares a quienes confiar lo más precioso que tienen, la mente y el corazón de sus hijos. En otros términos, se trata de si el derecho de la familia, en materia de educación, es anterior o posterior al derecho del Estado. Sostener la prioridad del Estado en esta materia, es emprender la ruta que lleva a la Estatolatría, o, como dicen ellos bárbaramente, “totalitarismo”; y dar un gran paso en ella, por cierto; ‒lo sepan o no lo sepan, lo quieran o no lo quieran los laicistas.

La Fe mueve a los católicos a defender la libertad efectiva (y no solamente fictiva o hipócrita) de la enseñanza; mas haciendo eso de buena fe defienden a la vez un derecho natural del hombre; en la cual defensa deberían tener al lado a protestantes, judíos y aun ateos de buena fe ‒si la ignorancia de muchos, y la mala fe confusionígena de no pocos no lo estorbara…

*   *   *

Libertad de Prensa

La teoría corriente es que hay que dar libertad a todos, menos a los enemigos de la Libertad; que son los comunistas y los nacionalistas.

¿Y por qué son enemigos de la libertad? Porque creen que hay que dar libertad a todos, menos a los enemigos de la libertad, que son los liberales.

De donde se sigue que todos somos partidarios de la libertad de prensa “bien entendida”, como dijo un Monseñor el otro día en la plaza; que por desgracia había obligación de oír misa. Mas aún, lógicamente hablando, es físicamente imposible que un hombre no sea partidario de la libertad de prensa.

¿No hay pues diferencia entre los liberales, y los otros “extremistas”, en lo que a este punto respecta?

Hay una diferencia; y ella es que los liberales no dan libertad de prensa a sus contrarios, pero dicen que la dan; en tanto que los otros no la dan, y dicen que no la dan.

Esta pequeña “nuance” de hipocresía es la diferencia, es la esencia, y es el mérito del liberalismo.

Por eso, cuando mandan los liberales, en seguida se ve la libertad: las mujeres se libertan más y más de sus vestidos ‒quiero decir, en las fotos de las revistas; las revistas se libertan más y más de la inteligencia; la inteligencia se liberta más y más de servir a Dios y al bien común; los diarios “grandes” se libertan de servir a la Patria; y el país se liberta de la ley, del honor y del decoro, y se hace el hazmerreír de los otros países.

Higinio Doyfe

[1]  1956. Castellani pensaba editar un libro con este título, pero no pudo concretar este proyecto. Los artículos del editado en 1974 con el mismo nombre no tratan sobre el estado del país bajo el Gobierno “gorila”, sino sobre otros asuntos.

[2] Famoso; de mala fama.