Espigando Campo Ajeno[1]
Hojear las viejas revistas, a veces paga. Hemos estado hojeando un día de lluvia otoñal el tomo encuadernado de 1940 de una revista llamada Estudios[2]; y hemos encontrado una cantidad de cosas sorprendentes… para la historia; tanto que hemos estado tentados de transcribir aquí y ahora algunas notas cortas con nuestra firma y la fecha de hoy.
Hay un gracioso artículo de Juan L. Tonelli sobre el “retrato auténtico de Dorrego” que salió tal en una biografía de Carlos Parson Horne, “premiada por el Poder Ejecutivo”; y que en realidad resulta un truco arreglado con una fotografía de cuerpo entero del actor Eduardo Zucchi, disfrazado de Dorrego para la misascén de un dramón llamado Federación o Muerte; y resultó tan feliz el truco que el mismo Dr. Cárcano, miembro del Jurado enrostró al historiador Horne que tenía “iconografía sin valor, porque… falta el mejor y menos conocido retrato de Dorrego… (sigue la descripción del retrato de Zucchi) que he visto yo mismo en casa de sus descendientes… Ese valioso documento…”, etc. –después de lo cual el Jurado (Clemente Fragueiro, Benjamín Martínez, Antonio Dellepiane y Martiniano Leguizamón) juró enérgicamente que había que quitar la “iconografía” del autor y poner el retrato de Zucchi, “haciendo suyo el dictamen”. Y así se hizo. Después de lo cual, el presidente del Jurado hizo un severo discurso sobre el caso, y los demás historiadores argentinos se dieron por notificados. Todo esto, los dictámenes, discurso y diez mil pesos de premio, iba encaminado a hacer una estatua de Dorrego (de Zucchi) que no se hizo. Menos mal.
“Esto es un símbolo de la Historia Oficial Argentina”, dice, no el autor del artículo, sino un lector maleducado de la Hemeroteca Municipal, con lápiz colorado al pie. Puede ser.
Muchas cosas raras que se dicen en las “Notas del Mes” de esta revista, firmadas por L.C., J.R., B.J., E.P., C.M., etc., han dejado de ser raras y se han convertido en corrientes, y aun simbólicas. Hay por ahí una afirmación de que “no se puede decir propiamente que la Argentina sea un país católico, dejemos de querer edificar sobre ficciones”[3], que mereció una severa réplica de Mons. Franceschi[4]; una demanda de que se cambie de una vez el vetusto “Patronato” (antigualla que existe solamente en la Argentina) por un Concordato con la Santa Sede, que parece también fue reprendida altamente; una queja contra las “mentiras en los diarios” que no ha perdido actualidad, donde se citan los siguientes titulares:
“El cura Doglia quiere imponer la enseñanza religiosa con amenazas. Veintiún aeroplanos aliados voltearon noventa aeroplanos nazis sin experimentar ninguna pérdida. Juan Carlos Moreno y Julio Navarro Monzó son jefes de la Quinta Columna” –y otros igualmente regocijantes. Hay algunas otras cosas bastante proféticas acerca del Jockey Club[5], la Pastoral de los Obispos, la libertad de prensa, las elecciones, el estado de los estudios en los Seminarios, los premios municipales a la Literatura, la Comisión de Cultura, la cultura de importación, los canillitas, las proclamas de guerra y programas de paz, los “reglamentos” de la “enseñanza incorporada”; y otros que sería largo enumerar. Después de los cual las “Notas del Mes” cesan bruscamente[6].
El director de la revista en aquel año fue nuestro actual colaborador Leonardo Castellani. Lo llamamos y al preguntarle si recordaba lo que había escrito hace 15 años, respondió que no; y negative también a nuestra recuesta de que lo volviera a leer.
“Lo que escribí entonces con temor, lo leería ahora con dolor” –dijo. Y colgó bruscamente el tubo cuando empezamos a felicitarlo.
[1] Escrita en el otoño de 1955, durante la persecución del Gobierno a la Iglesia.
[2] Publicación de la S.J.
[3] En el “Diario” (14-XII-1954), Castellani anota que esta es una de las “mentirijillas” de la Pastoral con que la Iglesia respondió a los ataques del Gobierno. Otra era que ellos no habían hecho política ni habían dicho que se votara por Perón.
[4] Director de Criterio.
[5] Fue incendiado el 15 de abril de 1953 por manifestantes peronistas en represalia por un atentado de los opositores durante una concentración popular en Plaza de Mayo.
[6] Las escribía Castellani, a quien echaron de Criterio.
