Orientales, La Patria o la Tumba[1]
Dijimos en una conferencia reciente (que ha sido resumida en esta hoja) que en el sufragio universal, tal como se “practirifafica” aquí es absurdo, o por lo menos, no hecho para nosotros. Nos preguntan: “¿Cómo se hace entonces?” Uno es saber que algo se debe hacer, y otro saber cómo se hace; y lo uno es primero que lo otro. Porque
la primera medicina
es saber la enfermedad.
Como el inventar “constituciones” en el papel es fácil (Juan Jaime Rousseau escribió una Constitución para Polonia sin haber estado en Polonia ni saber polaco una palabra), yo podría escribir aquí tres maneras diferentes de cómo el “sufragio actual”, viciado hoy de insensatez, purulento de fraudes y preñado de errores y conflictos, podría reducirse a los confines de la razón política. Pero después de pergeñada la reforma a las mil maravillas, ¿quién le pondría el cascabel al gato? ¿Y cómo?
Baste dar por respuesta que para convertirnos del mito y la ficción a la razón, no es necesario inventar cosas nuevas y peregrinas ni forjar utopías, pues las cosas sanas y saludables están en nuestro Recuerdo Colectivo: no somos raza de ayer, ni siempre hemos versado en estado de cretinismo o encanallamiento. No somos descendientes de piratas o de fugitivos: estos pueblos han sido fundados en honor y en nobleza; y algo ha de quedar del antiguo sedimento. ¿Cómo funcionaban los Cabildos y los Concejos hispanos? ¿Cómo se elegía Gobernador en mi provincia en tiempo de Estanislao López? ¿Cómo fue elegido Rosas para encargado de Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina?
“Seamos en nuestras vidas como arqueros que tienen un blanco”. Si la Argentina ha de ser una Nación (al menos en la medida restringida en que eso hoy es posible), es necesario un esfuerzo largo y continuado, pues dos grandes desastres en nuestra historia han hecho de la Argentina un pueblo desdichado; –un esfuerzo cuyo comienzo y largada no puede ser otro que el “esclarecimiento”– el cual este periódico se ha aplicado a hacer; con cuántos sacrificios Dios lo sabe.
Esta tarea comenzó hace cuarenta años con la voz afiebrada de Lugones, y fue continuada por los elegidos de la generación siguiente, que han hecho su tarea; de los cuales unos cayeron, otros callaron y algunos se mantienen en la brecha. A la joven generación que ya está presente corresponde proseguir el esclarecimiento (por supuesto, de eso nunca hay de sobra) y, sobre todo, traducirlo en actos.
Si aquí se escribiese la Constitución real, la que se practica de hecho en vez de la que se burla, infringe y suspende de continuo, el artículo primero debería decir: “La Argentina se gobierna por el sufragio universal indiscriminado, gobernado por los partidos políticos, gobernados éstos por los politiqueros, gobernados éstos por los dadores de las enormes sumas de dinero que exige una campaña electoral…” Y el artículo segundo: “Cuando el sufragio universal se equivoca, lo cual, presumiblemente, será la regla general, el gobernante equivocado será quitado por el Ejército, salga lo que saliere…” Y el artículo tercero: “Cuál parte del Ejército debe derrocar al tirano, qué jefes deben decidirlo, y el cómo y el cuándo, todo eso queda librado al Azar, puesto que el Azar es criollo, no menos que su hija, la Improvisación”. Esta constitución real de la Argentina no es la “constitución perfecta” de Santo Tomás de Aquino.
La Nación anda en estado de pecado mortal político (no de “pecado original”, como sentenció un escribidor desmesurado deste puerto), contra el cual estado colectivo se estrellan las buenas intenciones particulares, los patriotismos medianos, y hasta la viveza política de un Perón; por desgracia poco y mal acompañada de otros requisitos más nobles. Por eso es grave el asunto, porque no se trata ya de la maldad, la torpeza o ineptitud de algunos gobernantes, sino de un estado morboso general.
Creo que si se hiciera un plebiscito preguntando a las masas si quieren la Grande Argentina de Lugones o bien ir siguiendo como ahora, la mayoría decidirá “ir siguiendo como ahora”, pero, eso sí, con buenos gobernantes, sin estrechez económica, sin robos, sin fraudes, sin desocupación, sin… etcétera: lo cual sería simplemente poner el sí y el no juntos en una misma frase; pues la masa no tiene obligación ninguna (ni tampoco posibilidad hoy día) de saber cuáles son las medidas que en concreto la llevarán a su bien, o sea al Bien Común; pues sólo le toca desear a bulto, “andar bien”, o sea el Bien Común. Ver dónde está y cómo se logra, es de pocos.
Ahora bien, esa opción que puse arriba es falsa; sus términos son irreales o ilusorios; por la sencilla razón que el “ir siguiendo como ahora” no es posible en la realidad concreta; lo mismo que la Grande Argentina no es posible, a no ser en dos siglos de buena dirección y construcción, pues el sueño de Lugones es ahora simplemente un sueño. La opción real ahora es: o bien un estado nacional (“comunitario” lo llama Mahieu) más o menos bien remendado; o bien el Comunismo, con la variante de una guerra civil, si a mano viese[2]. Que el diablo sea sordo.
Sin embargo, el “seguir como ahora” es el ideal quimérico de muchos, tocados retardatarios de la utopía liberal. Pasan por alto el hecho enorme del actual azote de Dios, la subversión marxista. Esa subversión se ha hecho imperio (falso Imperio, imperialismo) y desde hace cien años no ha dado paso atrás; excepto España. De las entrañas del Liberalismo, mal remendado en Neoliberalismo, o “Gran Cambio” yanqui, saca sus fuerzas; es decir, de donde nació; y es absolutamente ineficaz oponerle como contrario la raíz de donde salió. Ese monstruo es quien no nos va a dejar quietos aquí; y va a burlar los anhelos de quienes se forjan “seguir adelante” con remiendos e ilusorias buenas intenciones. Por todo lo cual estimamos que el P. Julio Meinvielle en su campaña estaba situado en el centro mismo del quehacer nacional; de lo cual no es pequeña prueba el que cosechara como premio cuatro juicios criminales; lo mismo que Marcelo Sánchez Sorondo un encarcelamiento, no el primero.
Nimio de Anquín ha escrito en su preclaro opúsculo Mito y Política: “El Comunismo en cuanto es Hegelianismo, es racional; en cuanto Marxismo, es mesiánico; y en cuanto eslavo, es salvífico. Resulta una religión (negativa) del aquende.
“La plutocracia no es ni racional, ni mesiánica, ni salvífica”.
Esto es decir en puridad que la plutocracia yanqui no tiene albur alguno contra el imperialismo marxista; y que ella en un tiempo será barrida o bien se fundirá con él en uno[3].
Frente a estas realidades patentes, cómo pueden tantos cuerpos hacerse ilusiones liberales es para mí un “mosterio”: pereza mental, incapacidad natural, intereses sórdidos, sentimentalismo romántico, blandenguería innata o el diablo en Cantillana; o mejor dicho el ganso de Cantillana, que le salió al cruce al lobo. Una minoría noble y enérgica en todo el país sabe, empero, los términos reales de la opción; y que nuestro deber es esclarecer las mentes de ellos, aun sin tener los instrumentos requeridos; que hay que crear de la nada si es preciso.
El proceso está en marcha, es de magnitud mundial y nadie puede suprimirlo. Él nos obligará a optar, bien o mal.
“Es inútil, no se puede hacer nada”. Nada es inútil de lo que se hace prudentemente en pro de las buenas causas, pues los que caen sin lograrlas, dejan imagen y semilla. Dios ama ver a los que combaten más por la honra que por el éxito; la honra de Dios primeramente.
Hay que llegar primero a la lengua única; pues somos ahora una especie de pequeña Babel; de acuerdo a un soneto escrito en comentario al Comunicado número doscientos y pico del pasado nebuloso julio:
Dice Onganía el caos acabó;
Será en tu casa y para tu mujer.
En las Fuerzas Armadas hay que ver
Si el diablo no recomenzó.
Se armará otra trifulca, digo yo,
O seguirá la confusión de ayer:
El caos es mental; es no saber,
No discernir, no comprender, o no
Manyar, pues nadie ahora hay que se entienda
Y a su prójimo, ni aproximación.
Síntesis del pensar es solución,
Síntesis de acomodos, componenda.
Hablamos cada uno su locuenda,
No tiene idioma uno esta nación.
Nos lleva el diablo por escotillón[4].
