¿Qué Ha Pasado?[1]
Es relativamente sencillo –me dijo el ermitaño. Cayó Lonardi, y fue sustituido rápidamente por Aramburu, por mandato de “las Fuerzas Armadas”, que constituyen actualmente en la Argentina el principio de legitimidad, a falta de otro mejor.
Las cosas han ido así: Lonardi fue obligado por la facción “democrática” (Liberalismo, masones y comunistas en yunta) a sacrificar al “Bebe Goyeneche”[2], por “nazi”. La facción “nazi” contragolpeó con toda su fuerza y obtuvo el nombramiento de dos Ministros “nazis”, es decir, antiliberales: De Pablo Pardo y Velar de Irigoyen. La otra facción golpeó a su vez y obtuvo victoria completa: se deshizo del Presidente, y obtuvo uno nuevo, inesperado para el pueblo, que promete “volver al espíritu de Caseros”, y permitir a los católicos que hagan novenas y procesiones con cuantas Vírgenes hay y puede haber.
La logia militar argentina
Ha adoptado con gran doctrina
El espíritu de Caseros,
Es decir, de los brasileros…
Continúa la tremolina.
El fondo del asunto es el siguiente: luchan en la Argentina federales y unitarios; y en último resultado, Catolicismo y Anticatolicismo. El Anticatolicismo se disfraza con el sobrenombre simpático de “democracia” y fulmina a sus adversarios con el sobrenombre antipático de “nazi”. No hay un solo “nazi” propiamente hablando en este país; pero eso poco importa. Una mentira más o menos…
El Catolicismo tradicional está mal servido y mal dirigido porque la “Jerarquía” actual argentina no es muy apta que digamos. Pero las reacciones instintivas del pueblo fiel son de cuidado… Ellas dieron la señal de la caída del tiranuelo; y a ellos temen visiblemente los liberales.
Las “masas” siguen peronistas. El electorado votó a Perón dos veces, simplemente porque el pueblo no quiere el Liberalismo; en lo cual no se le puede negar buen gusto. La masa no sabe definir el “Liberalismo”, ni aun quizá conoce su nombre; pero no quiere lo que hubo antes –de la serie aun interminada de los “golpes de Estado”: es decir, la “oligarquía”, el régimen que entregó el país al extranjero, hizo fraudes electorales, y redujo a los “trabajadores”, incluso intelectuales, al yugo del Capitalismo Internacional– y que, en definitiva, suscitó a Perón. Por eso votó a Perón, y votarán todos los perones que vengan. Perón no fue un pecado del país; Perón fue una vergüenza del país, lo cual es cosa diversa.
Religiosamente hablando, luchan en el país Catolicismo y Anticatolicismo, como está dicho. Políticamente hablando, luchan el Socialismo y el Antisocialismo, es decir, la Gran Revolución Mundial, y la Gran Tradición de Occidente. La única institución eficaz contra el Socialismo (con el sobrenombre que se quiera) es en lo espiritual la Iglesia y en lo político el Ejército –si el Ejército no se corrompe y divide, no se entrega al orgullo y la ambición, no se deja engañar.
[1] Noviembre de 1955. El 13 de ese mes cayó Lonardi, quien había derrocado a Perón en septiembre, y la Presidencia fue ocupada por Aramburu.
[2] Juan Carlos Goyeneche, Secretario de Prensa.
