Reportaje de Alfredo Bettanin al Padre Castellani

Reportaje de Alfredo Bettanin al Padre Castellani[1]

Son muchas preguntas… Parece un concurso radial sin premios. Me va a hacer caer en el enciclopedismo argentino, pecado que aborrezco… y cometo.

‒Conteste sí o no; y si no sabe, diga que no sabe.

‒Bien.

‒¿Qué mejoras en la enseñanza superior traerá como consecuencia la creación de la Universidad Católica?

‒No pienso mucho en la Universidad Católica. Me parece que ha agarrado mal camino[2].

‒¿Qué países americanos y europeos ejercitan la enseñanza libre?

‒Mire: estoy por contestar soezmente que todos los países civilizados, menos Argentina y Abisinia. En realidad, sucede que hay varios tipos y grados de libertad de enseñanza… y de monopolio de ella. Donde hay más libertad es en los Estados Unidos, casi hasta la anarquía. Donde hay menos, supongo, que en la Argentina o en la Unión Soviética. Donde hay una libertad discreta, que es la que nos convendría, es en Italia; la cual estudié estando allá, hace años. Está en alguno de mis libros[3]. Para más exactitud, ver el libro de Rómulo Amadeo.

‒¿Es necesaria la libertad de enseñar en la Argentina?

‒Hace mucho debería estar aquí. No es una cosa religiosa o católica, aunque nada de vergonzoso habría en eso: es una cosa de buena política, buena filosofía y derecho natural. Grecia y Roma antiguas no eran católicas, como no lo son Inglaterra y Estados Unidos. Único remedio para sacar la enseñanza nacional del cauce mortal que hoy la encanija. ¿No ha leído a Lugones? Desde 1925 Lugones comenzó a clamar que la enseñanza degeneraba.

‒¿Observa una evolución favorable en el campo general del quehacer artístico argentino?

‒No puedo cubrir con la vista todo el campo. Sí, en lo que puedo ver. Pero el arte no es un quehacer, es un lujo; o si quiere, una flor…

‒¿Tendremos en el futuro alguna gravitación en el campo de la especulación filosófica?

‒Sé poco del futuro. En filosofía estamos, como si dijéramos, en el tiempo de los presocráticos… y de los sofistas.

‒¿Oye radio?

‒Oigo solamente Radio Nacional y Radio Provincia; y corto en el instante en que comienza a perorar un tipo; ahorro corriente.

‒¿Qué le parece la T.V.?

‒Nunca he visto un televisor. No me hace falta.

‒Todo el mundo afirma que el cine argentino es malo en comparación con los otros países. ¿Qué opina?

‒Hay cintas argentinas tan buenas como las mejores, y para nuestro patriotismo, netamente mejores: son pocas. Hay muchas malas: un enorme desperdicio. Así me dicen. Lo mismo se diga del libro argentino. Eso, no solamente me lo dicen.

‒El cine es el espectáculo artístico más visto por el hombre. ¿Qué beneficio imparte?

‒Es discutible si imparte más beneficio que maleficio. Pero en fin, el beneficio que puede impartir es el común a las bellas artes: el hombre se divierte, aprende cosas, amplía su experiencia ante la contemplación de la vida (mal si bien representada) y en consecuencia recuerda y replantea problemas morales y aun religiosos, como con la novela y el teatro.

‒¿Cuál de todas la expresiones cinematográficas conocidas aquí (rusa, sueca, alemana, francesa, italiana, yanqui…) es la más perversa?

‒Huyo de los perversos. Soy ermitaño urbano.

‒¿Por qué se bendicen las armas?

‒Yo nunca he bendecido armas ni he visto bendecirlas. Opino que hoy día no se deben bendecir más. Se acabaron los tiempos de la caballería. Pero en este punto, otros son los que deben determinar.

‒¿Qué debe fomentarse más en el orden de la prioridad: la construcción de obras públicas, el desarrollo del arte, la protección social o la mejora de los equipos militares?

‒¡Al diablo con todo eso! No es lo más urgente.

‒¿Qué es lo más urgente?

‒Conseguir la estabilidad política. Reestructurar políticamente el país. Sin eso previo, nada durable se puede hacer. Primero es existir y después hacer, decían los antiguos.

‒El estadista argentino ¿actúa en función exitista o en función transcendente?

‒Hay estadistas y estadistas. Hay pocos estadistas aquí. El democratismo electoral mayoritario (como lo nombraba Lugones) es esencialmente exitista.

‒Frondizi como gobernante ¿responde a una exigencia histórica? ¿Qué característica tendrá su gobierno?

‒Ésa es una pregunta para profetas. Frondizi puede hacer un gran gobierno; pero los argentinos no le pedimos más que un gobierno pasable. Somos considerados y ponderamos sus dificultades. ¡Dichoso Frondizi y también nosotros si sus enemigos le impiden ser mediocre!

‒¿Hay sentimiento religioso o sentimentalismo religioso en el pueblo argentino?

‒Hay ignorancia religiosa. De ahí que el cristianismo de los más es superstición o sentimentalismo o formalismo farisaico. Religiosamente hablando, la Argentina no es adulta.

‒¿Usted es adulto?

‒Yo soy panteísta, superadulto y telúrico, como la pampa.

‒¿Por qué no acude gente en mayor cantidad a la Iglesia?

‒Porque la Iglesia ha dejado de ser atrayente. Perogrullada. Pero misterio también. De eso trata un libro mío inédito El Ruiseñor Fusilado[4].

‒¿Quién es responsable: la Iglesia, el cura o el hombre de la calle?

‒Cuando un chico no ama a su madre ¿quién es responsable? Difícil que sea solamente el chico. Pero si Ud. entiende por Iglesia el cuerpo místico de Cristo, difícilmente podemos culpabilizar a Cristo.

‒¿Hubo una revolución nacional de 1943 a 1955?

‒Hubo ciertamente un movimiento nacional y un sobresalto nacional.

‒El argentino ¿es pueblo de evolución o de revolución?

‒Con ser tan mala cosa, las revoluciones son lo mejor que tenemos. Solamente en ellas asoma un poco la nobleza latente de este pueblo. Después él se tiende en el pantano podrido de la politiquería. Y la razón es que el país ha sido vaciado en un molde vicioso. Son espasmos de enfermo; pero muestran que todavía hay vida.

‒¿Tan mal le parece que está el país?

‒Peor podía estar. ¿Qué puede esperar usted de una estructura política basada sobre mentiras y traiciones; de un país cuya historia ha sido falsificada, cuya tradición ha sido borrada, cuya moralidad ha sido relajada y que levanta estatuas a los traidores?

‒¿Tenemos una literatura de características nacionales calificadas?

‒Sí, pero sumamente reducida; que está como ahogada por el macaneo.

‒Un gran público escucha música de gran calidad. Este hecho se desarrolló en los últimos años. ¿A qué lo atribuye?

‒Los pueblos muy musicales son emotivos y esclavos de la gana; aptos para la sicología y la mística, ineptos para la política, la metafísica y la lógica. En este país hay mucha música y poca lógica.

‒¿Por qué el teatro argentino está detenido en su desarrollo?

‒Porque no representa mi drama El Místico[5]. Fuera bromas (aunque esto es un buen indicio), está detenido como todo lo demás; como la educación, por ejemplo. Depende de la educación.

‒En El Nuevo Gobierno de Sancho usted opina sobre el tango. ¿Quiere resumirnos el juicio?

‒Me burlé de la degeneración de las letras de tango y lo que esa degeneración implica. Pero Manuel Gálvez ha escrito buenas letras de tango. El tango quizás no es irredimible.

‒¿Qué escribe ahora?

‒No escribo porque no puedo editar. Sin embargo, están en prensa tres libros míos, una reedición, una traducción y una novela policial salteña: El Enigma del Fantasma en Coche.

‒¿Por qué no quiere opinar sobre política habiendo sido candidato a Diputado?

‒Porque mi candidatura fue una broma.

‒Un gran sector del país, siendo católico, tiene ahora, después de ciertos sucesos conocidos, graves reservas mentales sobre la autoridad eclesiástica. ¿El Comunismo puede, eventualmente, beneficiarse de esa situación?

‒Si es verdadero ese hecho, naturalmente, sí. Pero el Comunismo no es mi pesadilla. Hay cosas peores.

‒¿Quién debe iniciar el encuentro afectivo entre ese gran sector del pueblo y la Iglesia?

‒Yo no.

‒¿Puede la Masonería en verdad desviar a Perón de la línea católica que parecía seguir en cierta época?

‒Preguntar al Almirante Aníbal Olivieri[6]. Yo no conozco esos entretelones, pero no creo mucho en explicaciones simplistas. Tampoco la Masonería es mi pesadilla.

[1]  1958. No aparece el título de la publicación.

[2]  El 7-III-1958 fue creada la Universidad Católica porteña, y, pese a las grandes manifestaciones izquierdistas en favor de la enseñanza laica, el Parlamento aprobó que las Universidades privadas otorgaran títulos habilitantes.

[3]  La Reforma de la Enseñanza.

[4]  Cap 26 – Digresión sobre la Gran Apostasía.

[5]  Fue publicado en un tomo con El Ruiseñor Fusilado.

[6]  Uno de los jefes de la revolución del 16-VI-1955.